«Temo que haya personas a las que Baby podría conmover y que puedan quedarse sin verla»

Esta es una película que necesita de una lectura subliminal, y que se estrenará justo en el momento en el que el público está más aborregado.  

Juanma Bajo Ulloa

Tiene medida hasta la forma de su sonrisa -o ausencia de ella- al posar para las fotos. “Mejor allí, que aquí hay muchas sombras”. Y cuando se sitúa, el gesto está perfectamente estudiado. Imposible que salga mal en una imagen. No tengo claro si es un perfeccionista, un controlador compulsivo, un obseso de la belleza, o todo a la vez. Juanma Bajo Ulloa (Vitoria-Gasteiz, 1967) ha regresado a Tenerife para presentar, dentro del festival Isla Calavera, su última producción. Baby es una de esas joyas extrañas que pare el cine patrio de tanto en tanto, y que los espectadores y espectadoras hartas de excesos digitales e indigencias intelectuales celebramos como un hallazgo milagroso.

Bajo Ulloa asegura, no obstante, que es un film sin patria, “hago películas para las personas y me da igual si las ven en Madrid o en El Cairo”, en la que no hay referencias a la ubicación del espacio donde se desarrolla la historia -ni falta que le hace-. “Sospecho que esta falta de referente espacial y casi temporal va a ser bueno para su envejecimiento”, aventura en la charla que tuvo lugar hoy en el marco del festival, y a la que acudimos sólo un puñado de incondicionales, aún epatados por la cinta.

Si tengo que contarles mi impresión al salir del cine, esta es que creí haber visto un cuento de brujas, ogros, duendes y hadas con mala suerte, pero contado para adultos e interpretada por personajes reales. Intuí una crítica al neoliberalismo, al pensamiento único, a los estereotipos de género, al capitalismo feroz, al abuso sobre las personas, a la indefensión de las mujeres…Es una historia de segundas oportunidades y de redenciones imposibles, donde se confunde lo onírico con lo real. Interpretada únicamente por cinco mujeres -magníficas actrices-, sin diálogos pero con una ligereza narrativa pasmosa, Baby es un revulsivo neuronal y una explosión visual tan potente que cada escena puede ser un cuadro o una pesadilla. Imposible deshacerse del impacto que provoca la cinta en el subconsciente, que crea la necesidad de volver a ella para descubrir, si acaso, nuevas interpretaciones en alegorías sutiles.

El autor, que la define como «un viaje del temor al amor», ha explicado hoy que, precisamente, la potencia del cuento está en que “apela directamente a los anhelos de las personas. Van a un lugar más profundo que el que puede deducirse de la lectura del simple texto. Esas imágenes trascienden y te las llevas a tu casa. Y es tratando de jugar a eso de los cuentos que he intentado traducir al lenguaje adulto lo que inicialmente puede ser una idea simple. Baby requiere una lectura más subliminal, que desde luego no es para niños. Todas las referencias metafóricas son algo que se interpreta de una manera u otra en función de la trayectoria vital del espectador. Las metáforas de las que hablo le dan el aura de cuento, pero si tomas consciencia de lo que significan, no es nada fantasioso. Entre otras cosas, en Baby no hay poderes paranormales”, explica Bajo Ulloa.

Con cierto tono de desaliento, el director ha asegurado que esta es su película “más interpretable, en un momento en que el público está más aborregado”. “En la actualidad”, continuó “el consumidor no tiene que pensar, sino tragar y vomitar. Es lo que yo llamo consumo bulímico. Ves películas muy bien acabadas, técnicamente perfectas, pero que están hechas con la mente. Ves alguna, te interesa, te entretiene, pero al día siguiente no recuerdas qué has visto, porque no te remueve nada en el interior, no te cambia la vida”. “El cine que a mí me ha convertido en persona, sin embargo, es aquel que me ha dolido, el que me ha agitado cosas por dentro y luego no he podido olvidar. Igual que la música, la arquitectura, el cómic o cualquier otro arte…”, se sincera. “Yo trato de devolver al público obras con la intención de que les produzca esa misma sensación, y esto obliga a una interpretación de lo visto por parte del espectador, un esfuerzo de análisis que, por cierto, sólo puede ofrecer una sala de cine, con su liturgia y su introspección, centrándose en la obra que el propio espectador ha elegido ver. En televisión, por ejemplo, esta película no funcionaría porque no hay esa inmersión en ese espacio de naturaleza creadora. Por eso, me preocupa que haya personas a las que esta película pudiera emocionar, remover y transformar y que por alguna razón se la perdiera”.

Preguntado sobre cómo surgió la idea para rodar esta historia, el realizador explicó que  trataba de hacer una película de suspense. “Yo llamo al suspense la sal del cine”, explica, “La incertidumbre y el miedo son lo que va directo al subconsciente y eso es lo que construye el cine, la emoción de no saber qué va a pasar. Pero no me interesa el suspense como fin, sino al servicio de la emoción. Para Baby, ese suspense al servicio de la emoción son elementos como la pérdida del hijo, la capacidad de crear del mundo femenino, la fuerza de renacimiento de la naturaleza”. “Todo está interconectado”, continúa, “el desequilibrio en una parte del planeta y la naturaleza es nuestro desequilibrio. Los avisos son constantes, cambio climático, pandemia, riadas…pero no se prestan oídos a esas señales. Esperamos y pensamos que los políticos lo van a arreglar…pero no lo van a hacer. Con todo este material empecé a pergeñar este material de suspense y a crear un relato con valor metafórico sobre lo que somos y nuestra interconexión con el resto de los seres vivos”.

Bajo Ulloa asegura que su película no es solo suya, sino de todo el equipo con el que trabajó más allá de lo profesional. «Lo primero que les dije cuando empezamos fue no tengo dinero para pagaros lo que os voy a exigir. Y así ha sido, todo el mundo se ha implicado hasta unos niveles que no se pueden pagar con dinero, pero yo tenía claro qué quería y cómo lo quería, y respondieron con creces”.

El proyecto se fue asentando con el paso del tiempo, el director llevaba cuatro años trabajando en él y, aunque quería contar una historia en la que no hubiese diálogos, algunos sí que fueron rodados, y descartados en el montaje final.

Protagonizada por la actriz británica Rosie Day y la norteamericana Harriet Sansom Harris, secundadas por Natalia TenaCharo López y la pequeña Mafalda CarbonellBaby está ideada, dirigida y escrita por Bajo Ulloa y narra cómo una joven drogadicta da a la luz en medio de una de sus crisis. Incapaz de ocuparse del bebé, lo vende. Arrepentida, la chica tratará de recuperarlo.

La dirección de fotografía es de José María Civit y la música está compuesta por Koldo Uriarte y Bingen Mendizábal, es una producción de Frágil Zinema que ha contado con la participación del Gobierno Vasco, la Diputación Foral de Álava, el Ayuntamiento de Vitoria y Televisión Española.

Baby se estrenará el próximo viernes, 18 de diciembre, en cines en toda España.

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