El Día del Padre

Esta mañana he estado en Radio El Día, en el programa de Tere Mesa, entre otras cosas, resaltando el consenso que hay sobre la celebración del Día del Padre. Pues bien, nada más salir, escuché a gente a la que le parecía mal que se dé importancia a este día en los colegios. Les parece mal que una actividad de la clase sea la de realizar una manualidad para el padre, porque dicen que los que no lo tienen se sienten desplazados o les causa dolor.

¿Por qué? ¿Cuál es el hecho que le causa dolor al niño, no tenerlo o que los otros celebren que lo tienen y lo quieren?

Yo soy madre soltera. Mi hijo no tiene padre. Lo he preparado para que lo vea como un asunto natural. Le he dicho que yo soy su madre, pero que también ejerzo de padre. Lo que es. Ni más ni menos. ¿Habría de protestar porque los demás lo celebren? Yo creo que no. Siempre estamos presuponiendo debilidad en nuestros hijos. Los protegemos hasta de heridas que no tienen o, si las tienen, no dejamos que cicatricen. ¿No es más normal que asuman que existen diferentes situaciones? ¿No es más normal educarlos para que afronten sus propios miedos o carencias? ¿O vamos a dejar que crean en los Reyes Magos hasta que cumplan 40?

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Lo fácil que hubiese sido dejar el hueco para que pongan sólo el nombre que quisieran…en lugar de imprimir PAPÁ…

Otra cosa distinta es que ni en la escuela ni en los libros de texto estén normalizadas las visiones de los distintos tipos de familia que existen: familias con dos madres, con dos padres, familias monoparentales o familias con esquema clásico; que se perpetúen los roles por mera dejadez y que en días como estos no haya opciones para la diferencia. No debería ser tan difícil.

Mientras tanto, eduquemos a nuestros hijos para que tengan resiliencia. La realidad es una zarza donde a veces encuentras moras, y otras, espinas… sólo hay que llevar guantes 😉 .

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Dentro, puso lo que le pareció, claro…

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